Un vertido de lodo tóxico arrasa el suroeste de Hungría

Ra�l Abarca
Lunes, 11 octubre, 2010
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Hoy hace una semana que el suroeste de Hungría se tiñó de rojo, el color del lodo tóxico acumulado por la empresa MAL durante la producción de aluminio. Un lodo lleno de sosa cáustica y metales pesados muy contaminantes. Todo sucedió el lunes pasado cuando el dique que sujetaba todo ese lodo contaminado cedió y dejo en libertad ese veneno rojo que comenzó a avanzar arrasando pueblos como Kolontar y Devecser.

Tras una semana de desastre lo peor que podemos contar es que hay siete víctimas mortales, una persona desaparecida y 150 personas heridas con quemaduras provocadas por la sosa cáustica. Un tragedia que a asolado más de 40 kilómetros cuadrados de este país de la Unión Europea.

Durante toda la semana el temor más grande era que el vertido llegara al río Danubio el segundo más largo de Europa y el más importante, del que dependen 20 millones de personas para obtener agua potable. Por suerte parece que de momento el Danubio está a salvo del lodo tóxico, pero mejor no confiarse.

Ahora los máximos esfuerzos se centran en mantener el barro húmedo para que no se seque y el polvo lleno de metales pesados se propague por el aire. El objetivo primero es acumularlo y llevarlo a otra balsa de materiales tóxicos que posee la empresa responsable del vertido. El problema radica en que ahora se cree que esas otras balsas no están en las mejores condiciones y existe el riesgo que también cedan y derramen más lodo tóxico.

Dos días después del accidente Greenpeace tomo muestras del barro y mando analizarlo para descubrir que se había derramado por el suroeste de Hungría. Las conclusiones de estos análisis fueron que en cada kilogramo de barro seco había 100 miligramos de arsénico (As), 660 miligramos de cromo (Cr) y 1,3 miligramos de mercurio (Hg). Si tenemos en cuenta el volumen total del vertido podemos deducir que se han liberado en el medio ambiente 50 toneladas de arsénico, 300 toneladas de cromo y 500 kilogramos de mercurio, un desastre medio ambiental.

Seguramente no se podrá volver a cultivar nada en esas tierras durante muchos años, la gente de esos pueblos lo habrá perdido todo, no podrán volver a sus casas, y la empresa responsable, MAL, se declarará en bancarrota y nadie asumirá la responsabilidad del desastre, así es el mundo donde vivimos.

Foto: EFE / Zsolt szigetvary


Sección: Contaminación