¿Los delfines y las ballenas merecen derechos especiales?
Raúl Abarca Martes, 25 mayo, 2010Enviar a
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El pasado fin de semana se celebró en Helsinki una conferencia llamada “Derechos de los Cetáceos” que trata de impulsar un cambio moral y jurídico en nuestra relación con estas especies. De esta conferencia ha salido una declaración con 10 puntos:
- Todos los ejemplares de cetáceo tienen derecho a la vida.
- Ningún cetáceo debe ser mantenido en cautiverio, ni sometido a un trato cruel, ni apartado de su ambiente natural.
- Todos los cetáceos tienen el derecho a la libertad de movimiento y residencia dentro de su entorno natural.
- Ningún cetáceo es propiedad de ningún Estado, sociedad, grupo humano o individuo.
- Los cetáceos tienen el derecho a la protección de su ambiente natural.
- Los cetáceos tienen el derecho a no ser sometido a la interrupción de sus culturas.
- Los derechos, libertades y las normas establecidas en la presente Declaración debe ser protegida por la legislación internacional y nacional.
- Los cetáceos tienen derecho a un orden internacional en que estos derechos, las libertades y las normas se hagan plenamente efectivos.
- Ningún Estado, sociedad, grupo humano o individuo puede participar en cualquier actividad que debilite estos derechos, las libertades y las normas.
- Nada en esta Declaración, impedirá a un Estado de promulgar disposiciones más estrictas para la protección de los derechos de los cetáceos.
Esta conferencia viene precedida por el convencimiento de algunos conservacionistas y expertos en filosofía y ética que calculan que las ballenas y los delfines son tan inteligentes que se les debería dar derechos a la vida como seres humanos. Estos derechos son una medida de presión para que los balleneros de Japón , Noruega e Islandia pongan fin a sus cacerías.
Este nuevo enfoque en los derechos de los cetáceos es un cambio en la estrategia de los conservacionista para lograr que se prohiba la caza de ballenas. Estos nuevos argumentos éticos se basan en que la caza utilizando arpones significa una muerte agónica y cruel para estos animales.
Ahora cabe saber que opinarán los gobiernos sobre esta propuesta por parte de los conservacionistas.
Esta estrategía en la protección de las ballenas y los delfines deja la puerta abierta a que los derechos humanos puedan aplicarse a otros mamíferos, como elefantes, chimpancés o perros. Esto podría provocar que el vegetarianismo se convierta en habitual entre la población si las vacas y los cerdos consiguieran superar los equivalentes bovinos y porcinos de los test de inteligencia. La situación sería así: un científico le diría a un cerdo “pasa este test y tu especie se salvará, si fallas directo a la cazuela“.
Fotografía Jeff Kraus









Viernes, 29 abril, 2011 a las 5:25
Los cetáceos deberían tener estos derechos, se los han ganado por su inteligencia, por la complejidad de sus relaciones sociales, por la genial forma de comunicarse, esto sin mencionar el rol que desempeñan en los ecosistemas a que pertenecen.
Sin lugar a dudas la existencia de las ballenas en los océanos es de vital importancia para el planeta como “conjunto universal” y por ende para los seres humanos. No importan las excusas que den los balleneros japoneses y de otras nacionalidades para perpetrar la decadente y obsoleta caceria que no se justifica hoy día bajo ningún pretexto. Japón ha sido capaz de aferrarse a una mentira de proporciones colosales por más de 20 años diciendo que caza ballenas con “fines científicos”. La única ciencia es la “gastronomía” y esta ha disminuido enormemente producto del rechazo a una tradicion cultural genocida.
Las ballenas tienen el derecho y el deber de interpretar su papel protagónico en esta maravillosa obra que es la vida y nada ni nadie debería modificar ese destino o proposito.