¿Por qué la gente no quiere salvar el planeta?

bonustrack
Jueves, 12 marzo, 2009
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Últimamente parece que crece la guerra entre negacionistas o escépticos, que son los que no creen que el calentamiento global sea tan preocupante, frente a los que dicen que la situación es realmente grave.

Me imagino que todo esto no hace más que confundir a la gente. Parece que el mundo está dividido en dos posiciones radicales. Los escépticos acusan a los que no lo son de catastrofistas y de intentar meter miedo en el cuerpo a la gente, (¿y para qué?). Éstos a su vez son acusados de querer seguir ganando dinero a costa de explotar los limitados recursos del planeta. Estudios e informes de esta corriente negacionista que niegan el calentamiento global, están financiados por ciertas élites económicas y políticas para combatir el ecologismo.

Por otro lado el sistema de consumo actual está en crisis porque está basado en la idea de que los recursos del planeta son ilimitados , osea que nunca se acaban y por tanto se pueden explotar eternamente. Y todos podemos estar de acuerdo en que la tierra es finita.

Este fin de semana se ha celebrado la primera conferencia sobre psicología aplicada a los negacionistas o escépticos del cambio climático. Desde la psicología están estudiando por qué a la gente le cuesta tanto adquirir una actitud más ecológica. Es bien sabido en psicología que cuando a uno le exponen hechos desagradables (del tipo que sean), puede poner en marcha un mecanismo de defensa que consiste en negar o evitar ese hecho. Esta podría ser la explicación de porque la gente no acaba de tomar partido en temas ecológicos. Para luchar contra el escepticismo y el negacionismo los psicólogos aconsejan dejar de lado los clichés verdes y los osos polares y las cantinelas de salvar el planeta y, en cambio, hablarles de la independencia energética y el potencial inmenso que se abre ante las tecnologías verdes.

Estoy de acuerdo y añado que probablemente la palabra “cambio” ya pone nerviosa a la gente. La verdad es que es muy incómodo pensar en cambiar hábitos, cuesta mucho, a pesar de que a lo largo de los últimos años estamos cambiando, (más que nunca en la historia), nuestros hábitos de consumo. Eso sí, sin darnos cuenta! Creo que deberíamos intentar utilizar más palabras como “oportunidad”, energética y de negocio, eso es lo que nos gusta oír! No nos gusta que nos digan lo que debemos hacer y mucho menos lo que NO debemos hacer, es un atentado a nuestra libertad! En cambio nos gusta que nos ofrezcan alternativas a elegir! Nuestros hábitos dependen mucho de los hábitos de la gente que nos rodea. Probablemente no nos gusta que nos digan que debemos cambiar nuestro coche de gasolina por uno eléctrico más caro para contaminar menos, pero en cuanto el vecino nos enseñe el suyo no dudaremos en comprarnos uno.


Sección: Cambio Climático